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domingo, 19 de enero de 2014

Domingos

Me gustan los domingos. Me gustan los domingos porque suele surgir la posibilidad de encontrar un momento para pasarme por aquí, sentarme delante del ordenador y dedicarme a reflexionar y divagar. Dejar constancia, simplemente, de que ha habido un instante en el que he paladeado cierta libertad y encuentro conmigo misma.
Hoy llueve. Saldremos ahora a tomar el aperitivo a casa de unos amigos. He descubierto a Hideaki Hamada y he compartido sus fantásticas fotos con mi hijo mayor. He cocinado salmón, tendido la ropa y mirado por la ventana. Y he aprendido que la lanolina proviene de las sales que se extraen de las aguas en las que se lava la lana.
Es tiempo. No más. Un día en el que no hay nada programado, todo está por venir y en el que apenas miro el reloj. Me encantan los domingos.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Adicción

Estoy enganchada. Lo confieso, lo reconozco. Sin tapujos. Necesito, en cuanto tengo un rato libre, acceder a Kiree y ver los dos o tres posts de media que suele colgar Cris. Y me encantan los domingos, cuando por lo general el único post contiene imágenes de interiores, porque me voy directa a los blogs de origen y me pierdo el rato que puedo navegando de acá para allá.
Estos últimos días, cuando me despierto en mitad de la noche y no puedo coger el sueño (supongo que será por la vuelta al cole, porque mi naturaleza juraría que es la de una marmotilla), me ha dado por ponerme a pensar en este enganche, en por qué necesito mentalmente acceder casi a diario a lo que Kireei ofrece... No he obtenido demasiadas respuestas. Quizás porque cuando más pienso en ello estoy todavía demasiado dormida. Pero tengo alguna intuición. Creo que me gusta tanto por diversos factores. El primero de ellos es porque estéticamente las propuestas suelen ser hermosas, sin más, en el sentido más clásico del término: cosas bellas. Y contemplar estas imágenes bellas me transmite serenidad, buen rollo y paz.
Otro motivo fundamental es que a través de Kireei descubro gente que hace cosas con sus manos, que tiene ideas y las lleva a la práctica. Personas que ven el mundo físico que nos rodea y los objetos que lo componen y son capaces de romper las casillas que cada uno de estos objetos ocupa y darle usos nuevos a objetos inútiles, romper barreras, crear con algo estéril todo un vergel. Y cómo admiro, hasta el infinito y más allá, la capacidad creativa de tantos, ese ver más allá, donde los demás no vemos nada, y darle la vuelta.
Por todo esto también estoy enganchada. Y estos dos factores de novedad lo que me aportan es inspiración en mi día a día... Me acabo de sumergir en la frivolidad más profunda diciendo esto, pero no tengo complejos. Sí, insisto. Todo esto resulta frívolo, es verdad, porque estamos hablando de lo más externo a nosotros, de lo más estético. Obtengo inspiración para mi vida externa y estética. Pero todos nos configura. Al encender el ordenador abro primero, siempre, el periódico. Mi reacción es de enfado, de cabreo profundo con el mundo y con el tiempo que vivimos. Me siento impotente, estafada, tomada presa, con poca escapatoria, la verdad. Y entonces abro Kireei, y se me llenan los ojos de colores, de luz, de paraísos artificiales, de ideas inspiradoras. El periódico me da ganas de meterme en un agujero o de encerrarme en un armario. Kireei me da ganas de salir a la calle, de coger mi cámara de fotos y disparar, de hacer cosas por mí misma, de crear, de resolver la contingencia de mi día a día, disfrutándolo y entregándome en ello.

En noviembre hará 3 años que nació mi segundo hijo. Me cogí unos meses de excedencia porque con su nacimiento nació en mí también el deseo de estar en casa con él  y con su hermano, de no trabajar fuera, de alejarme de la prisa y del modelo "mamá pulpo" que intenta llegar a todas partes ( y llega pese a todo). Esa bajada del ritmo me permitió descubrir en mí una gran necesidad creadora. O fue el deseo creador que latía en mí enterrado el que se liberó con la llegada de mi hijo. Sea como sea, desde ese momento (creo que fue en ese periodo cuando descubrí Kireei) voy adquiriendo certezas, poco a poco, ganando confianza en esta pulsión creativa, escuchándola y atendiéndola. Y me siento mejor, con más poder y más libertad. Y sigo leyendo el periódico y sintiéndome impotente, pero ahora estoy aprendiendo a canalizar esa impotencia y convertirlo en algo útil y constructivo. Cada vez una cosa. Una solución a un problema logístico, un cuadro, una bolsa, un álbum. Porque hoy no puedo hacer nada contra la política fiscal de mierda y la ruina que están creando nuestros políticos. Desde aquí, hoy, en mis 15 minutos de soledad. Nada. Pero otras cosas, sí. Seguiremos yendo al desastre, pero al menos habré aprendido a hacer un sinfín de cosas cuando lleguemos.

lunes, 27 de agosto de 2012

Semana [34]

Mallorca, Bahía de Alcudia
Retomo mi compromiso de diario personal fotográfico. Mis pies, el mar, el atardecer. Fin de las vacaciones. Parece que se acaba la "etapa valle" del año durante la que he abandonado este propósito. Quiero ser constante incluso cuando no quiero serlo. Nuevo (viejo) propósito post-vacacional. Le-voilà!

martes, 17 de enero de 2012

Semana [3]


Madrugón de nuevo. Sobre las 6 mi cabeza ha empezado a dar vueltas... Andaba golpeándose con las distintas cosas que me presenta el día. Hasta que por fin he dado el paso de levantarme. No son las 7 pero ya he resuelto una cosa del trabajo y aquí estoy, resolviendo ahora este proyecto ególatra. La foto de esta semana me ha costado seleccionarla. ¿Retrato clásico o apenas retrato? Reconozco que me produce cierto pudor mostrar mi rostro, así que los retratos clásicos quedan descartados. El pudor no es porque me preocupe que pueda ponerme cara mucha gente. Eso no va a ocurrir, ya sé que los que me leen me conocen. Es más una reflexión sobre la pertintencia o no de "exhibirme" aquí. Este rincón me ofrece una ficción de escondite, una ilusión de otredad. Mostrar mi rostro sería eliminar la posibilidad de no ser yo. Dos planos: la calle, fuera, y mi silueta, dentro y reflejándose. Se me antoja una bonita metáfora de lo que somos, de donde estamos. Lo que veo es lo que creo que soy. Lo que soy, queda dentro. Desde fuera también ven solo un reflejo.

jueves, 12 de enero de 2012

Semana [2]


Hace algo más de un año descubrí una iniciativa que me hizo gracia. No recuerdo exactamente el nombre. Consistía en colgar un autorretrato a la semana y completar así las 52 semanas del año. Pensé que, si no lo olvidaba, me gustaría hacerlo en el futuro. Y el futuro ha llegado. Hoy me estreno pero con una semana de retraso. La semana [1] se me ha escapado. Y es que este va a ser mi reto: conseguir estar todas las semanas del año al pie del cañón, no perder ni una, tener esta disciplina. Es lo que más me gusta de la idea, saber si voy a se capaz de mantener la ilusión del arranque... Ya sé que flojeo en constancia, pero por eso quiero hacerlo.
Por otro lado, lo de que sea autorretrato me resulta un poco egocéntrico, ¿no? ¿Acaso no me voy a encontrar cosas más dignas de ser fotografiadas cada semana que yo misma? Pero creo que el hecho de que esté tan restringido puede estimular la creatividad. Puedo ser yo de mil formas. Y que sea yo, puede convertirse en un ejercicio de introspección y análisis afortunado.
Acabo de subir la foto y me ha entrado un vértigo terrible. ¿De verdad que mola publicar mi careto de recién levantada? Y no porque esté recién levantada sino porque es mi careto. Creo que no me voy a atrever... O quizás sí.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Instantes de certeza

A veces me encuentro con momentos inesperados, pequeños ascensores que me elevan fuera del tiempo y lejos de donde parece que un segundo antes estuviera. El ascensor me lanza, normalmente de cabeza, a una certeza que golpea mi corazón y mi alma. Me estremezco de alegría abandonándome brevemente hasta que un voz me dice: "es esto, adelante". Y entonces sé que es ese, que ese es el camino. Pero el ascensor baja entonces de golpe y de nuevo me encuentro donde estaba, donde estoy. Ha sido un solo de batería el que me hizo creer que la percusión era mi camino; una invención de Bach, que lo era el piano; una obra de teatro, que debía probar con la interpretación; un concierto, que seguro que sería la canción; una conversación, que por qué no probar con subir montañas. Y un atardecer en París, que de lo que se trataba era de ser artista. Y sí, de eso se trata, de ser artista, aunque sea sin voz. O como decían Kindergarten en una canción de hace ya muchos años, "quiero hacer de mi vida una obra de arte".
No sé si algún día encontraré de verdad esa vocación que durante un tiempo busqué con ahínco. Por el momento disfruto de la intensidad de estas pequeñas revelaciones que me hacen trascender en toda la significación del término y con las que tantas vidas en potencia inicio. Acaba de tratarse, esta vez, de Rythm is it!, maravilloso documental sobre la fuerza del arte para transformar la vida, la de uno y la de muchos. Porque el arte se necesita como el aire, y si no se respira, la vida acaba. Así que me he agarrado a la emoción que este documental me ha producido y me voy a la cama con el regusto del que hubiera estrenado exitosamente su primera coreografía con la orquesta filarmónica de Berlín, y con ello, hecho mejor la vida de tantos. Yo también he estado en ese escenario.

lunes, 31 de enero de 2011

Arrancando la 1ª hoja

Hoy es el último día de enero. El primer mes de este año todavía recién estrenado. Hace frío y estoy en casa acatarrada. Sola. Creo que no lo estaba desde octubre o así, y es extraño... Apenas un par de horas por delante que me resultan un oasis de potencialidades. ¡Al acto!

martes, 21 de diciembre de 2010

Pulsión creativa


Últimamente siento un impulso creativo incontrolable... Un impulso que me tiene la cabeza invadida, que me ha inundado todas las rendijas, que me hace pensar en colores y en locuras. Pero los tiempos no acompañan y me cuesta darle espacio a esa pulsión... Pero existe, y me encanta. Poco a poco. Cada instante, es un logro

jueves, 9 de diciembre de 2010

Tengo sueño

Es tarde, pero aquí estoy, descargándome unos archivos que no sé por qué narices no he poddio descargarme desde el trabajo. Sí, porque los del servicio técnico no me lo han resuelto. Y por eso estoy en mi casa, a estas horas, esperando a que a velocidad de tortuga se termine de cargar el último y volver a cargarlo para mandarlo por correo. Menuda mierda. Yo lo que quiero es dormir. Y sé que ahora cuando me acueste en un ratito no dormiré ni una hora, porque Bruno seguro que me despierta para comer. Tengo sueño.

martes, 16 de noviembre de 2010

blogueo

blogueo, blogueo, blogueo un rato... Me bloqueo, me bloqueo, me bloqueo otro rato.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Y llegó el dia

Ya esta aquí. Esto se ha acabado. Mañana el despertador sonara a las 6 y a las 7 ya estaré de camino al trabajo. Espero no equivocarme de itinerario (han sido tantos meses), y llegar la primera. Desplegare las galletas de chocolate a la vista, no tanto para endulzarles el momento de mi llegada a mis compañeros sino para recordarme a mi misma que tengo otra vida en los fogones, entre papeles, en el parque y en la cabeza. Estoy bastante tranquila. No siento necesidad de revelarme contra mi destino. Acepto que vuelvo a trabajar sin demasiados traumas. Si con temores, porque todavía recuerdo en que puede convertirse un trabajo. Pero confieso un mínimo de ilusión por conocer los cambios y formar parte de ellos.
Y fuera del trabajo, sigo teniendo el trabajo de construir mi camino coherente y flexible cuyo itinerario intuyo pero desconozco.
Alea jacta est. Y mañana por la tarde, me seguirá esperando el parque, con la moto ruidosa de Leo y el ansia exploradora de Bruno. Y volverá a ser viernes. Y volverá a haber pizza. Y quien sabe que otras cosas volverán. Y que otras cosas no lo harán. De momento, me resisto a sucumbir ante la nostalgia, la melancolía y la certeza de que podría haber aprovechado mas estos meses. Han sido los que han sido. Y lo que viene, esta por decidir. La pelota, de nuevo, en mi tejado. Que la fuerza este conmigo.

martes, 14 de septiembre de 2010

El fin de una era

Leo comienza hoy el cole. Y Bruno mañana hará lo mismo con la escuela infantil. Estos acontecimientos señalan que mi excedencia ha finalizado, aunque todavía esté decidiendo si voy a escribir un diario sobre mi experiencia o no. He tardado demasiado en decidirme y, de nuevo, el tiempo ha ido avanzando sin pedirme permiso hasta decidir por sí mismo.
Se acaba, con el comienzo de mis hijos, casi un año consagrada a mi familia: estar con ellos, preparar comidas ricas y disfrutar al máximo de la vida a otro ritmo. Casi un año sin ansiedad, sin prisas, sin frustraciones (pocas, pocas). Casi un año fácil y amable lleno de descubrimientos.
Y ahora tocará recuperar las cosas donde estaban antes de que llegara este bendito paréntesis. De nuevo ir al trabajo cada mañana y hacer que una hora valga por dos, coger el coche, luchar por sacar adelante proyectos en los que creo poco o nada, comer deprisa y mal en algún hueco y desear que la hora de ir a jugar al parque llegue lo antes posible.
Acaba una etapa, una etapa feliz. Espero que todo lo que he aprendido estos meses haga que lo que está por llegar sea pan comido. No puedo olvidar lo que he experimentado, la confianza en la vida que surge cuando crees al 100% en lo que haces y te entregas a ello.
Acaba una era. Que empiece otra.

jueves, 19 de agosto de 2010

Vacaciones


Ya hemos regresado de las vacaciones de verano. Y las cosas siguen exactamente en el mismo sitio en el que estaban antes de irnos. He estado de acá para allá: Colmenarejo, Valencia, Francia... Me he leído tres libros, he tenido cientos de conversaciones con un montón de gentes distintas y miles de pensamientos han pasado por mi cabeza. Y sin embargo, desde hace dos días, estoy de nuevo en casa, y las cosas siguen exactamente en el mismo sitio en el que estaban hace dos meses. Los libros continúan amontonados en el aparador. La cuna sigue esperando en nuestro dormitorio. Las lamas de la persiana han dejado de estar en el despacho para estar en la cocina. La lámpara del recibidor sigue sin funcionar. Y por dentro, las cosas no han cambiado demasiado. Las mismas incertidumbres, las mismas tristezas, las mismas perezas alrededor con las que tropezarse.
Y una tiene la sensación de que durante las vacaciones se ha desprendido de esos ropajes gastados. Pero con el regreso, a pesar de las nuevas energías que encontramos y que deseamos nos transformen en lo que deseamos, nos reencontramos con los fardos de siempre, porque no se fueron nunca, porque solo nos han dado vacaciones. Y al abrir la puerta de casa están esperándonos como siempre, deseosos de echarse en nuestro brazos. Y al hacerlo, se escapan volando las energías que nos harían libres. Estas son las vacaciones, ficciones sin continuidad.

miércoles, 14 de abril de 2010

Buceadora de superficie


Soy buceadora de superficie. Con snorkel o a pulmón. Me sumerjo en la orilla, me alejo unos metros. Cotilleo entre el coral, me entretengo con las algas. Y sigo bordeando la playa sin alejarme demasiado. Porque cada vez que lo hago me espanta la oscuridad del fondo impalpable y del horizonte infinito. Es tan inabarcable que me quedo en la orilla. Y quién sabe si no se está incluso mejor en una piscina de juguete, en la que todo el universo se domina. Sï, nadadora de superfice, porque profundizar me asusta.

lunes, 8 de marzo de 2010

Pastas


Solo quedan dos, pero he logrado resistirme. Al menos hasta mañana.

martes, 5 de enero de 2010

Deseando ser amish

El otro día me fui de compras con mi madre a uno de estos centros comerciales de la periferia. Cuando me subía al coche para escapar de aquel sitio después de una carrera infructuosa por varias tiendas en busca de no sé qué, deseé ser amish. Sí, vivir en uno de estas comunidades de Estados Unidos ancladas en el siglo dieciocho. Deseé no usar botones, construirme con la ayuda de la comunidad mi propia casa amasar el pan y, principalmente, estar al margen de todo aquello que sea consumir.
Pero me subí en mi coche, llegué a mi casa y descargué un montón de bolsas.


jueves, 14 de agosto de 2008

Lindsay Lohan me ha hecho pensar...

y es que acabo de leer que tiene un blog, y que lo lleva al día. ¿Cómo se apañará para sacar un hueco? El primero que yo encuentro en 4 meses es para decir esto.
Creo que tendré que salir menos ;-)

domingo, 18 de mayo de 2008

Lo de siempre

Todavía sigo dejando para luego lo de convertirme en la que me gustaría ser.

sábado, 5 de abril de 2008

Conclusión

Lo que no está fuera, no existe. Lo que se queda dentro, solo existe a medias.

sábado, 22 de marzo de 2008

yoquierexisitirmásalládegoogle

Hoy he hecho lo que todo el mundo ha hecho alguna vez en su vida: poner su nombre y apellidos en google y ver qué pasa.
El resultado ha sido altamente decepcionante. No por lo que pueda parecer, es decir, que soy invisible a los ojos de Google. No. Aparecer, aparezco. Pero ese es el problema. Yo no esperaba aparecer y, si lo hacía, creía que sería en algún documento oficial, una resolución de convocatoria de beca, oposición o algo por el estilo. Y bajo ningún concepto me esperaba lo que he visto: la primera entrada, una y otra vez, la firma que, por hacer la gracia un día, eché en yoquieroquevuelvamecano. Sí, lo hice, y ahí está la prueba. Y ahora me pesa porque esa firma me define: ¿soy yo la primera entrada que sale tras poner mi nombre en google? Pues no, no me siento definida.
Para aquellos que me han perdido la pista y que hayan puesto mi nombre en google (si es que hay alguien) a ver qué ha sido de mi vida, que no se crean que me he convertido en la fan de mecano que nunca fui. Mecano, un gran grupo, desde luego. Pero a mí, Mecano, me importa un bledo, y me perturba, la verdad, que la primera entrada con mi nombre sea mi apoyo a su regreso.
¿Qué tendría que hacer para que esa primera entrada desapareciera? Se me ocurren 2 posibilidades, a saber: 1) que Mecano vuelva y desaparezca, como justa consecuencia, la página arriba mencionada; 2) hacer méritos para que haya tantas páginas con mi nombre que eclipsen sin duda a esta.
Las dos soluciones a mi pequeño problema son altamente improbables, así que no me queda más remedio que asumir que, en google, soy la fan número 1 de mecano. Fuera de él, no sé muy bien lo que soy, pero en primer lugar, muchas otras cosas.