lunes 30 de enero de 2012

Irresistible

Estaba dándome una vuelta por Kireei cuando me he encontrado con este post anunciando una web de venta de telas on-line... No me he podido resisitr y he hecho un pedido. A ver cuáles son los resultados...

jueves 26 de enero de 2012

Semana [5]






Esta es mi mesilla de noche.Y es la fotografía de esta semana porque en cierto modo también es mi retrato.

Soy la pretensión y el deseo de leer todo eso y más. De saber de Dostoievski, de haber leído las últimas obras significativas del feminismo más contemporáneo, de aprender de horticultura y memorizar versos. Y también soy la que acumula títulos sin abrir; o que abrí hace un año y no he vuelto a hacer (pero no retiro de la mesilla porque sigo deseando leerlo); o que leo durante meses porque multiplico simultáneamente mis lectura y a la fuerza se retrasan. Esta imagen me representa. Representa mi ansia y mi pereza. Mi esperanza y mi esfuerzo. Esta es mi mesilla de noche.

miércoles 18 de enero de 2012

El primer libro de año


Un despiste provocó que iniciara mis vacaciones navideñas sin la lectura prevista. Buscando en la librería del hogar donde me encontraba, encontré y elegí Orgullo y prejuicio como lectura de sustitución. Nunca había leído a Jane Austin y tenía curiosidad por ver de dónde había salido la saga Orgullo y prejuicio que tanto se ha prodigado cinematográficamente (estoy pensando en la versión de 2005 con Keira Knightley, o la versión Bollywood de Gurinder Chadha, pero también está la miniserie de la BBC...).
Con una estructura clara y sencilla que va avanzando con ritmo, unos personajes coherentes y bien construidos y un entorno, la naturaleza británica con el paso de sus estaciones, he saboreado la lectura de esta novela durante un par de semanas. He disfrutado con los diálogos, la ironía y esa forma de hablar de las emociones tan fría y tan densa al mismo tiempo. Mi mayor asombro ha venido de la sociedad que describe, su moralidad, sus rituales y sus convenciones. De la misma forma, es sorprendente, por inasumible hoy en día, la falta de contacto físico, de calor, que la autora ha conseguido transmitir, por omisión, durante toda la novela. Sin duda, ha resultado ser un feliz hallazgo.

lunes 16 de enero de 2012

Semana [3]


Madrugón de nuevo. Sobre las 6 mi cabeza ha empezado a dar vueltas... Andaba golpeándose con las distintas cosas que me presenta el día. Hasta que por fin he dado el paso de levantarme. No son las 7 pero ya he resuelto una cosa del trabajo y aquí estoy, resolviendo ahora este proyecto ególatra. La foto de esta semana me ha costado seleccionarla. ¿Retrato clásico o apenas retrato? Reconozco que me produce cierto pudor mostrar mi rostro, así que los retratos clásicos quedan descartados. El pudor no es porque me preocupe que pueda ponerme cara mucha gente. Eso no va a ocurrir, ya sé que los que me leen me conocen. Es más una reflexión sobre la pertintencia o no de "exhibirme" aquí. Este rincón me ofrece una ficción de escondite, una ilusión de otredad. Mostrar mi rostro sería eliminar la posibilidad de no ser yo. Dos planos: la calle, fuera, y mi silueta, dentro y reflejándose. Se me antoja una bonita metáfora de lo que somos, de donde estamos. Lo que veo es lo que creo que soy. Lo que soy, queda dentro. Desde fuera también ven solo un reflejo.

jueves 12 de enero de 2012

Más camisetas





Por fin he aprendido la famosa puntada que va bordeando y dibujando la forma de la tela. ¡No va a haber nada que se me resista!

miércoles 11 de enero de 2012

Semana [2]


Hace algo más de un año descubrí una iniciativa que me hizo gracia. No recuerdo exactamente el nombre. Consistía en colgar un autorretrato a la semana y completar así las 52 semanas del año. Pensé que, si no lo olvidaba, me gustaría hacerlo en el futuro. Y el futuro ha llegado. Hoy me estreno pero con una semana de retraso. La semana [1] se me ha escapado. Y es que este va a ser mi reto: conseguir estar todas las semanas del año al pie del cañón, no perder ni una, tener esta disciplina. Es lo que más me gusta de la idea, saber si voy a se capaz de mantener la ilusión del arranque... Ya sé que flojeo en constancia, pero por eso quiero hacerlo.
Por otro lado, lo de que sea autorretrato me resulta un poco egocéntrico, ¿no? ¿Acaso no me voy a encontrar cosas más dignas de ser fotografiadas cada semana que yo misma? Pero creo que el hecho de que esté tan restringido puede estimular la creatividad. Puedo ser yo de mil formas. Y que sea yo, puede convertirse en un ejercicio de introspección y análisis afortunado.
Acabo de subir la foto y me ha entrado un vértigo terrible. ¿De verdad que mola publicar mi careto de recién levantada? Y no porque esté recién levantada sino porque es mi careto. Creo que no me voy a atrever... O quizás sí.

sábado 31 de diciembre de 2011

El último día del año

Hoy es 31 de diciembre. Es sábado y, como hace exactamente una semana, mañana será domingo. Sin más cambios que el del calendario, el día de mañana será muy parecido al de hoy. Pero la convención dice que hoy cerramos 2011, que mañana se inicia un nuevo año para el que muchos renovamos proyectos, proyectamos deseos, deseamos cambios. Y este cambio nos hace creer que hoy es un fin y mañana un principio.
Los 31 de diciembre suelo encontrar un hueco para hacer un repaso de lo que han sido los últimos 12 meses. Hoy todavía no ha llegado ese momento, pero quizás no me importe. Antes de las 12, en mi casa escribiremos en un papel nuestros deseos para el nuevo año y los haremos arder en la chimenea. Quizás este año echaré a arder lo que quiero que el 2012 se lleve. No me parece adecuado hacer arder los buenos propósitos.
Y ya voy por la mitad de este día extraño, en el que ando algo desorientada, sin saber muy bien qué hacer o qué esperar. Simplemente siento cómo la rutina llega, cómo lo inesperado se cuela, como lo de siempre es losa y alas. Y lo inesperado, en esta ocasión, un regalo amable.
Pues adiós, 2011. Ha sido un placer transitarte. Me has proporcionado grandes descubrimientos, momentos felices y otros menos. Serás el año del 15-M, de la muerte de mi abuela, de Menorca y Menorca. El año en que L. empezó a hacerse preguntas existenciales y en el que B. convenció con una caricia y una sonrisa. Un placer, de verdad.