sábado, 22 de marzo de 2008

yoquierexisitirmásalládegoogle

Hoy he hecho lo que todo el mundo ha hecho alguna vez en su vida: poner su nombre y apellidos en google y ver qué pasa.
El resultado ha sido altamente decepcionante. No por lo que pueda parecer, es decir, que soy invisible a los ojos de Google. No. Aparecer, aparezco. Pero ese es el problema. Yo no esperaba aparecer y, si lo hacía, creía que sería en algún documento oficial, una resolución de convocatoria de beca, oposición o algo por el estilo. Y bajo ningún concepto me esperaba lo que he visto: la primera entrada, una y otra vez, la firma que, por hacer la gracia un día, eché en yoquieroquevuelvamecano. Sí, lo hice, y ahí está la prueba. Y ahora me pesa porque esa firma me define: ¿soy yo la primera entrada que sale tras poner mi nombre en google? Pues no, no me siento definida.
Para aquellos que me han perdido la pista y que hayan puesto mi nombre en google (si es que hay alguien) a ver qué ha sido de mi vida, que no se crean que me he convertido en la fan de mecano que nunca fui. Mecano, un gran grupo, desde luego. Pero a mí, Mecano, me importa un bledo, y me perturba, la verdad, que la primera entrada con mi nombre sea mi apoyo a su regreso.
¿Qué tendría que hacer para que esa primera entrada desapareciera? Se me ocurren 2 posibilidades, a saber: 1) que Mecano vuelva y desaparezca, como justa consecuencia, la página arriba mencionada; 2) hacer méritos para que haya tantas páginas con mi nombre que eclipsen sin duda a esta.
Las dos soluciones a mi pequeño problema son altamente improbables, así que no me queda más remedio que asumir que, en google, soy la fan número 1 de mecano. Fuera de él, no sé muy bien lo que soy, pero en primer lugar, muchas otras cosas.

domingo, 16 de marzo de 2008

Cinema paraíso


El cine. 100 minutos de intensa inmersión en la vida de otros. En otros lugares, en otras épocas en otras emociones. Y a la salida, cuando el barullo de la gente te invade y los odias -porque son como el despertador que te saca de un bonito sueño- puedes sentir todavía un regusto de libertad que, con suerte, te acompañará un buen rato en la adaptacion de nuevo a tu vida, en el punto en que la dejaste al entrar en la sala.

El cine es mágico. Hace sentir. Los días pueden llegar a encadenarse uno tras otro sin querer y sin saber, arrastrando en una inercia chunga en la que no hay conexión con el alma, propia y de las cosas. Pero llega una buena peli, igual que un buen libro o una buena canción. Y llega una buena peli y contruye un paréntesis del que nos escupe al atardecer chutados de adrenalina. Y durante un tiempo, los días ya no van unos detrás de otros. Cada día vuelve a ser único. Y uno, cada día único, recupera la libertad olvidada y vuelve a volar.

Los días pasan, de nuevo se encadenan. Nos encadenan. Nos encadenamos. Y de nuevo una buena canción, una buena conversación, un paseo, un libro, una reflexión... nos recuerdan que tenemos alas.